Es bastante conocida la sentencia de que «un riesgo gestionado, es una oportunidad. Un riesgo no gestionado es, seguro, un problema». 

El riesgo es cualquier situación que puede poner en peligro un proyecto. Es muy típico de nuestra cultura esconderlos bajo la alfombra y poner alguna vela a todos los santos para que no ocurra la situación indeseable. Sin embargo, Murphy es infalible. Si tenemos una situación, por pequeña que sea la probabilidad de que ocurra, de retrasar la entrega, de desviarnos en coste o de irnos de alcance, ocurrirá. 
¿Cómo los gestionamos?. La receta sencilla: Ser VALIENTES y AFLORARLOS tan pronto como se detecten. Así de sencillo. De nada sirve pensar: «… bueno, lo más seguro es que no pase…». Es muy sencillo. En el informe de progreso semanal y en la reunión de seguimiento semanal, dedicamos un capítulo a los riesgos. Apuntamos el riesgo, la probabilidad de que ocurra y qué hemos hecho para MITIGARLO. La acción de mitigación la repasamos semanalmente y vamos dándole forma hasta que el riesgo desaparece.
¿Y si no desaparece y al final pasa lo peor? Pues volvemos a la valentía, lo aforntamos, asumimos la desviación del proyecto, lo escalamos a nuestro sponsor y al comité de dirección del proyecto. 
Tags

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Archivos